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domingo, 8 de abril de 2012

SÓLO SÉ QUE NO SÉ NADA. INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA


La significación etimológica de la palabra griega "filosofía" - que equivale a "amor a la sabiduría", o sea, "el deseo de saber" - es demasiado general para que nos permita formular una definición esencial de esta disciplina.

Por otra parte, las definiciones recogidas en el curso de la historia, muchas veces, son discrepantes. Platón y Aristóteles definían la filosofía como una ciencia; los estoicos y epicúreos la centraban en la aspiración a la virtud o a la felicidad.

En la Edad Moderna, Friederich Überweg, dice que la filosofía es la ciencia de los principios, mientras que Wilhelm Dilthey, preconiza que:

Primero hay que descubrir un objetivo común a todas las interpretaciones, a la vista del cual se forme la representación general de la filosofía.

Al profundizar en definiciones, desde Platón y Aristóteles pasando por Descartes y Leibnitz, Kant y Hegel, encontramos en ellas una tendencia a la universalidad y una orientación hacia la totalidad de los objetos, lo que contrasta con la posición de los especialistas que, en mayor o menor medida, parcelan los objetos o áreas del conocimiento. Pero, si abarcamos el total de la evolución histórica de la filosofía, estas contradicciones nos resultarán comprensibles.

Sócrates, ha sido considerado como el creador de la filosofía occidental; sus pensamientos y aspiraciones atendían a edificar la vida humana sobre la reflexión y el saber, es decir, trataban de elevar la vida, con todos sus contenidos, a la conciencia filosófica, propensión que llega a su máxima expresión con su mayor discípulo, Platón, supremo maestro de la Filosofía Moral que amplía esta tendencia al contenido total de la conciencia humana y no solo a los objetos prácticos, a los valores y a las virtudes, sino también al conocimiento científico.

La filosofía, en estos dos griegos, se presenta como una autorreflexión del espíritu sobre sus supremos valores teóricos y prácticos, sobre los valores de lo verdadero, lo bueno y lo bello. En cambio, Aristóteles, el supremo maestro de la Filosofía Natural, tiene preferencia por el conocimiento científico y a su objeto: el ser. Se la llamó la filosofía primera que, más tarde, pasó a ser la metafísica, y que nos instruye sobre la esencia de las cosas, las conexiones y el principio último de la realidad.

La filosofía socrática-platónica tiende a una concepción del espíritu y la aristotélica a una concepción del universo.

Sobre esta idea vuelven en la Edad Moderna Descartes, Spinoza y Leibnitz; pero, por el contrario, Kant, revive el ideal platónico con su carácter de autorreflexión, de la autoconcepción del espíritu, aunque con ánimo crítico a todas las esferas de valores.

Kant, presenta la filosofía como una reflexión universal del espíritu sobre sí mismo y sobre el hombre culto y su conducta valorativa.

En el siglo XIX revive el espíritu aristotélico con la posición exaltada y exclusivista del idealismo alemán con Schelling y Hegel, lo que origina la aparición del materialismo y el positivismo, y la renovación del espíritu kantiano, representado por el neokantismo.

El neokantismo, al negar todos los elementos materiales y objetivos que hay en Kant, remite la filosofía a un carácter puramente formal y metodológico.



Así, pues, esta breve revisión histórica nos deja con un movimiento pendular entre dos elementos filosóficos, peculiarmente antagónicos, que se expresan como la concepción del yo y la concepción del universo, lo que prueba que ambas cosas son constitutivas de la filosofía.

Pero, no debemos olvidar que ya se había determinado que la filosofía se dirigía a la totalidad de los objetos y que el carácter cognoscitivo iba en esa dirección. Además, por la totalidad de los objetos debe entenderse los del mundo exterior y los del mundo interior, tanto del macrocosmos (concepción del universo) como del microcosmos (concepción del yo).

Platón y Kant prueban que existe entre ellos la relación de medio a fin.

La reflexión del espíritu sobre sí mismo es el medio y el camino para llegar a una imagen del mundo, a una visión metafísica del universo. Por tanto, podemos decir que la filosofía es un intento del espíritu humano para llegar a una concepción del universo, mediante la autorreflexión sobre sus funciones valorativas y prácticas.

De lo expuesto, podemos deducir que la filosofía está dentro de las funciones superiores del espíritu, es decir, que abarca el conjunto de funciones culturales: la ciencia, el arte, la religión y la moral.

En el caso de la filosofía y la ciencia, debe reconocerse que existe entre ellas una afinidad, porque ambas descansan en el pensamiento, pero se diferencian por su objeto. La ciencia abarca objetos parciales de la realidad, mientras que la filosofía trata del conjunto de ésta, imperando además la diversidad en el sentido objetivo y también en el subjetivo.

En cuanto a la relación de la filosofía con la religión - que también busca una interpretación de la realidad y forjar una idea del universo - hay que tomar en cuenta el distinto origen que utilizan para concebirla:

- la filosofía la hace nacer del conocimiento racional, y

- la concepción religiosa del universo radica en la fe religiosa.

El acceso a esta última concepción no está basado en el conocimiento universalmente válido, sino en la experiencia personal y en las vivencias religiosas. Todo lo cual, representa una diferencia esencial entre filosofía y religión.

También, la filosofía es esencialmente distinta al arte, porque - como en el individuo religioso -, la concepción del universo en el artista, tampoco procede del pensamiento puro. Además, el artista se dirige, en primer término, a un ser y a un proceso concretos para dar una interpretación del universo y de la vida.

La filosofía, en cuanto a teoría del conocimiento científico, se llama teoría de la ciencia y en referencia a los valores es la teoría de los valores; en tercer lugar debemos citarla como teoría de la concepción del universo. Esta última se divide en metafísica - subdividida en metafísica de la naturaleza y metafísica del espíritu.

La teoría de los valores se divide en teoría de los valores éticos, valores estéticos y valores religiosos, con sus tres disciplinas: ética, estética y filosofía de la religión.

Por su parte, la teoría de la ciencia, se divide en formal y material.

Llamamos lógica a la primera, y teoría del conocimiento a la segunda, que podemos definir como la teoría material de la ciencia, o de los principios materiales del conocimiento humano.

En la Antigüedad y en la Edad Media, no se puede hablar de una teoría del conocimiento, en el sentido de una disciplina filosófica independiente y aunque hay múltiples indicios epistemológicos en Platón y Aristóteles, solo se puede hablar de ella en la Edad Moderna.

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