martes, 8 de octubre de 2024

ORÍGENES DE EGIPTO (3000 AC) E IMPERIO ANTIGUO (2686-2181AC)

Introducción

Geografía de Egipto

El Nilo es un elemento fundamental para entender la historia de Egipto. La población de su valle comenzó tras un cambio climático que hizo inhabitables las zonas donde hasta entonces habitaba la población, convirtiéndolas en desiertos, mientras que el valle del Nilo se convirtió en habitable. Además, el régimen anual de crecidas fertilizaba los campos con cieno arrastrado desde las montañas. Para controlar estas crecidas se instalaron nilómetros, que marcaban la altura que alcanzaba a lo largo del río 

El Nilo se convirtió en la base articuladora de la vida en Egipto, situándose su población entre su desembocadura y la primera catarata. Se utilizó como principal vía, para dividir el país y para marcar el calendario en tres estaciones (inundación, cosecha y sequía).

Fuentes para la historia de Egipto 

La civilización egipcia empezó a ser estudiada por los griegos, cuando ya se encontraba en plena decadencia. Entre estos destacó Manetón, que dividió la historia egipcia en periodos de tiempo y dividió a sus gobernantes en 30 dinastías que empiezan con la unificación de Egipto por Menes, siendo deudora de este sistema la egiptología actual. 

En cuanto a documentos de Egipto, destacan las listas reales, como la de Karnak, o el Papiro de Turín. 

Cronología 

Este es otro de los grandes problemas. El periodo faraónico abarca desde el 3.000 hasta la conquista de Alejandro Magno en el 332 a.C. Manetón dio una cronología específica a cada dinastía, pero estas fechas no han sido eficientes y se han revisado, pero se mantiene grandes divergencias entre escuelas, de forma que hablamos de una cronología alta y una baja. 

Imperio o reino 

La egiptología moderna decidió dividir el periodo la historia de Egipto en cuatro periodos (antiguo, medio, nuevo y época baja) separados por períodos intermedios en los que decayó el poder central. Se optó por llamar Imperio a los periodos de concentración del poder central, si bien hay escuelas que discuten esto y prefieren denominarlos Reino. 

La lengua y la escritura egipcia 

La lengua egipcia, en constante evolución, pasó por tres periodos: 

  • Egipcio Antiguo: D II a VIII. Muy formalista, pasará a ser la lengua religiosa 
  • Egipcio Clásico: D IX a XVII. Más popular, se usó en templos y monumentos 
  • Neo-Egipcio: D XVIII a XXIV. Usado en documentos comerciales y cartas 
  • Demótico: a partir de la D XXIV. 

El copto es el lenguaje egipcio más tardío. 

La escritura, por su parte, aparece de forma simultánea aquí y en la zona del Tigris y Éufrates. La escritura es llamada jeroglífica y tuvo un origen pictórico a finales del IV milenio. Existían dos tipos de signos, los ideogramas y los signos sonoros. 

La grafía no fue uniforme a lo largo de los siglos y dependía de la finalidad del texto: 

  • Escritura jeroglífica: esculpida en monumentos con espíritu decorativo y contenido religioso usada hasta finales D XX. 
  • Escritura Hierática: usada por sacerdotes, cursiva y estilizada sobre papiro. En el Imperio Medio desarrolla grafía propia y aumento uso en textos religiosos 
  •  Escritura Demótica: empleada en la vida cotidiana en época griega y romana. 

Para estudiar el periodo predinástico la fuente fundamental es la Cultura de Nagada, que se divide en tres fases: 

  • Nagada I o Amaratiense: representada por necrópolis con tumbas rectangulares entre Luxor y Abidos. la sociedad estaba estratificada y la caza era una actividad de prestigio. 
  • Nagada II o Gerzeense: Extensión hacia el norte y aparición de las primeras ciudades con dos reinos, uno en el norte y otro en el sur. 
  • Nagada III o Semaniense: Unificación cultural, aparición de la escritura jeroglífica y fortalecimiento del poder real. Las ciudades se amurallan. Protodinástico

El comienzo de la historia en Egipto viene marcado por la unificación de las dos tierras. Los egipcios creían que fue el resultado de las luchas entre Seth y Horus por el dominio del país. Horus, victorioso, se convirtió en protector de Egipto y de la monarquía, y en símbolo de poder real. Los faraones eran reencarnaciones de este que, tras su muerte, se transformaban en Osiris, rencarnándose Horus en el siguiente faraón. 

En el Protodinástico se engloban las dos primeras dinastías que unifican el Alto Egipto. Algunos egiptólogos sitúan antes las dinastías 0 y 00, durante las que se iniciaría este proceso de unificación. 

Cronología

Dinastías 00 y 0 

Se engloban aquí los gobernantes anteriores al Protodinástico. Eran jefes locales de poca trascendencia no relacionados entre sí con algunas de sus ciudades amuralladas. En esta época se desarrollan la artesanía y se conocen numerosos instrumentos. 

De la dinastía 0 destaca el monarca Narmer, al que sitúan como el último de esta o el primero de la D I. Algunos lo identifican con Menes, cuya historicidad aún está en duda. 

Época Tinita (3000-2686 AC) 

Tradicionalmente se le llamo así porque se señaló como capital la ciudad de Tinis, si bien esto no ha podido ser verificado. Menfis era también importante, así como Abidos, importante centro religioso y de enterramientos. Precisamente el hecho de encontrar tumbas reales en el Alto y bajo Egipto confirman que la monarquía ya dominaba todo el país. Lo que no está claro cómo se llegó a este punto, siendo posible que reyezuelos de la zona media y alta de Egipto extendiesen su poder hasta el Bajo Egipto. 

Dinástico arcaico

Dinastía I

La información sobre los monarcas de la Dinastía I es escasa. Sabemos que Egipto estaba unificado y dividido territorialmente en nomos con una ciudad principal. El estado centralizado no estaba aún demasiado afianzado, siendo estos monarcas los que le darán fuerza. 

El primer monarca de esta dinastía sería Menes, pero como hay discusión en torno a él, si quedase fuera sería Aha, identificado en ocasiones con Atoti. Estos monarcas y sus sucesores llevarán a cabo una actividad militar que les llevará a lanzar incursiones en Nubia y en el Sinaí. 

Las actividades comerciales también fueron importantes, tanto con Libia como con Nubia. 

Empiezan a construirse tumbas en piedra y se adopta el sistema de escritura jeroglífica.  Aparición de la mastaba: En cuanto a la arquitectura funeraria, los faraones de las primeras dinastías, así como los sacerdotes y dignatarios, eran enterrados en edificios llamados Mastabas, de planta rectangular, techo plano y muros laterales inclinados, construida con bloques de adobe o con piedra.

Dinastía II 

Se desconoce cómo se produjo el cambio de una dinastía a otra, pero, por el saqueo de tumbas, parece que fue tumultuosos, causado posiblemente por una guerra dinástica. 

Los documentos presentan numerosas lagunas para esta dinastía. Los monarcas fueron reforzando su poder absoluto y la centralización del Estado, apoyada por la extensión de la escritura. La economía evoluciona, convirtiéndose la tierra en propiedad del rey, reencarnación de Dios, lo que implicaba la no existencia de propiedad privada. No obstante, las grandes familias poseían tierras que no podían vender. Las ciudades pasan a administrarse bajo directrices reales por un representante del monarca. Los frutos principales de las actividades económicas eran entregados al Estado, quedando un poco de excedente para su venta. El comercio exterior dependía también del Estado. 

Durante el reinado de estos monarcas se restauró la tumba saqueada del último rey de la anterior dinastía y se construyó un nuevo palacio real. Menfis fue durante un breve periodo capital del Bajo Egipto, y hay evidencias de que se produjo una ruptura entre el Alto y el Bajo Egipto, con lo que nos encontramos faraones en ambas zonas. Se produjo una breve unificación, si bien la final del reinado del último monarca se abandonó Menfis como residencia real y se produjo un violento enfrentamiento entre el norte y el sur con componente políticos y religiosos, produciéndose la reunificación de ambos en la Dinastía III. 

El estado Tinita 

Los monarcas, en general, utilizaron la fuerza para reprimir las revueltas, a la vez que mantuvieron relaciones mayormente pacíficas con el exterior. Se llevó a cabo una extraordinaria actividad diplomática con alianzas matrimoniales. Los intercambios comerciales también fueron muy importantes, importándose mucha madera y piedra para el trabajo de los artesanos. 

La administración 

Se perfecciona poco a poco, dividiéndose en dos niveles, la central y la provincial. 

Todo el sistema de la administración central descansaba sobre el rey. Existían numerosos funcionarios, entre los que se atestiguan el canciller, encargado de realizar el censo. Aparece ahora el Tesoro Público, formado por almacenes donde se depositaban los tributos en especie. 

También existió una institución encargada de medir el nivel del Nilo. 

Existían tres organismos principales en esta. La Casa del Rey era una corte con el monarca en el centro ayudado por funcionarios, entre los que destacan el Jefe de los Secretos, encargado de controlar los departamentos de la administración central, y el Compañero de la Casa Real, cuya función se desconoce. Las otras dos instituciones eran la Casa Blanca y la Casa Roja, destinadas a administrar el Alto y el Bajo Egipto. Al frente de cada una estaba un canciller con ayudantes y escribas que se encargaba de realizar un censo cada dos años y de almacenar productos e impuestos. 

Estructura política y social 

La estructura política se organizaba en torno al rey, que recibe el título de faraón en el Imperio Nuevo. Era una monarquía teocrática. El rey portaba la corona del Alto Egipto, blanca con la Diosa Buitre, y la del Bajo Egipto, roja con la diosa cobra, que se unían formando una sola y simbolizando la unión del país en el monarca. 

A partir de la dinastía III el monarca empieza a tener varios títulos. Posee ante el pueblo poderes extraordinarios y su mujer principal será muy importante, ya que la realeza se transmitía por vía femenina. 

La estructura social es poco conocida, si bien parece que estaba encabezada por el rey seguido de altos funcionarios. Después los funcionarios de segunda clase y artesanos y, por último, los campesinos.


Imperio Antiguo (2686-2181 AC). Dinastías III -VI

La estela a la que pertenecían los siete fragmentos, conocida como Anales Reales del Imperio Antiguo de Egipto (pero que también se conoce por extensión como Piedra de Palermo), data de hacia 2430-2280 a.C. (algunos estudiosos opinan que puede ser más tardía, del siglo VI a.C., copia de un original más antiguo) y, tras su traducción en 1902 por Heinrich Schäfer, se comprobó que contiene una lista de los reyes de Egipto desde la Primera Dinastía (h. 3150-2890 a.C.) hasta los comienzos de la Quinta Dinastía (h. 2392-2283 a.C.), mencionando además los acontecimientos más importantes de cada año de los reinados. Una información tan espectacular como útil para los egiptólogos.


Los monarcas 

El Imperio Antiguo abarca las dinastías III a VI, caracterizándose por una marcada centralización del poder y por la construcción de pirámides, empezando por la escalonada de Djeser en Saqqara. Las tres primeras dinastías marcan una época de apogeo, mientras la ultima es ya decadente hacia el Primer Periodo Intermedio. 

El espacio territorial se marca desde la primera catarata hasta el Mediterráneo, siendo el temporal desde 2800/2700 al 2400/2300. 

No existe unanimidad en el establecimiento de los monarcas de esta dinastía. 

III dinastía (2686-2613 AC)

El estudio de esta dinastía es confuso y presenta numerosos problemas. Destaca de estos soberanos la colonización de la Baja Nubia y del Sinaí en busca de sus recursos naturales. El cambio de dinastía es confuso, quedando marcado por el traslado de la necrópolis real al sur. 

En cuanto a los monarcas, tradicionalmente se señala a Djeser como fundador, si bien algunos estudios señalan a Nebka como tal. De cualquier forma, durante el reinado de Djeser se trasladó al capital a Menfis, se incorporó a Ra al culto, se construyó la pirámide escalonada de Saqqara y se llevó a cabo una intensa labor constructora, muy ligada a la figura del arquitecto Imhotep, que llegó a ser consejero real y canciller del Bajo Egipto. Del resto de faraones poco se sabe, siendo interesante la extensión de la influencia de algunos al Sinaí y la continuidad en la construcción de pirámides. 

IV dinastía (2613-2494 AC)

El primer monarca fue Snefru, hijo probable de una concubina del rey que debió casarse con su hermana para legitimar su reinado. Se inicia con él el mayor periodo de esplendor del Imperio Antiguo. Levanto varias pirámides, templos, palacios y fortalezas. Llevó a cabo incursiones en el Sinaí para controlar sus minas y a las tribus nómadas, y en Nubia, con el fin de hacerse con mano de obra y el control de las minas del país. Todo esto le reportó enormes beneficios. Fue recordado como ejemplo de buen monarca y recibió culto durante mucho tiempo. 

Le sucedió su hijo Khéops, que trasladó la necrópolis a Giza y construyó allí su pirámide. Continuó la política militar de su padre y entabló contactos comerciales con Fenicia y Ebla. Parece que tuvo desencuentros con una parte del clero. 

Destacan también de esta dinastía Khefren, que reforzó el culto a Ra o Micerino, que construyó la tercera pirámide de Giza. 

Los acontecimientos históricos de esta dinastía no son bien conocidos. Hubo interés en Asia y se continuó la búsqueda de materias primas en el Sinaí. Asimismo, se perfeccionaron la administración y el arte. Las pirámides se convierten en un recinto funerario.

Keops

Dinastía V (2494- 2345 AC)

Durante esta dinastía se intensificó el culto a Ra. No parece que hubiera una ruptura violenta entre la anterior y esta. Las relaciones comerciales con el Mediterráneo oriental fueron importantes. Incorporan inscripciones jeroglíficas a las pirámides.

Destacan Sahura, que mantuvo importantes relaciones con la costa oriental del Mediterráneo. 

Sus expediciones fueron motivadas, sobre todo, por motivos económicos. Fue el primer rey en mandar una expedición a la tierra de Punt. Lanzó expediciones contra poblaciones asiáticas y libios de las que salió vencedor. En política interior destacó su labor constructiva. 

Sahura

Con los últimos monarcas de la dinastía crecieron la burocracia y el sacerdocio, lo que conllevó un debilitamiento del poder real que se acentuó en la siguiente dinastía. A esto ayudó una reforma administrativa que dotó a los funcionarios reales de mayor autonomía y con la que apareció el cargo de visir, que era un gobernador del Alto Egipto. Esta reforma también provocó el refinamiento de las artes, ya que ahora podían permitirse comprar objetos de lujo los altos funcionarios. 

La escritura jeroglífica no era la más adecuada para escribir con cálamo en papiros, y esto originó el desarrollo paralelo de la escritura hierática, más sencilla y estilizada, que fue empleada por los escribas en textos religiosos, científicos y literarios hasta finales de la antigua civilización egipcia.nota ​El papiro con escritura hierática más antiguo conocido data de la época de Neferirkara-Kakai, de la dinastía V; se escribía con cálamo, una caña cortada a modo de pincel, y tinta negra, o roja donde se necesitara resaltar determinados asuntos. Se trazaban los textos, como la escritura jeroglífica, en líneas o columnas, pero a partir de la dinastía XII sólo aparecen en líneas y siempre de derecha a izquierda. Era un grafismo muy útil para utilizar en papiros y ostracas.

Escritura hierática

VI dinastía (2345- 2181 AC)

Puso fin al Imperio Antiguo. Las políticas llevadas a cabo por los reyes de esta dinastía favorecieron la creación de un sistema "feudal" en el que los visires fueron acumulando poder frente al rey. Fueron constantes las expediciones a Nubia con finalidades, principalmente, comerciales. Se mantuvo también el comercio con el Mediterráneo oriental. 

Todo indica que la llega al trono del primer rey, Teti, fue tumultuosa. Durante su reinado favoreció el culto a Osiris. Destaca el reinado de Pepi I, con una política expansionista hacia Nubia y la intensificación del comercio con Líbano y la costa somalí. Durante su reinado los nomarcas aumentaron su poder, convirtiéndose el cargo en hereditario y dándose alianzas entre nomos para oponerse a políticas reales. 

Parece que al final de la dinastía gobernó una mujer con plenas funciones, pero esto no es seguro.  El poder del faraón y del gobierno central declinó durante este período, mientras que el de los nomarcas (gobernadores regionales) aumentó. Estos nomarcas no formaban parte de la familia real. Pasaron el título a través de su linaje, creando así dinastías locales que no estaban bajo el control del faraón.

Ya durante el reinado de Pepi II el declive fue imparable, lo que fue favorecido, entre otras medidas, por la supresión del cargo de Gobernador del Alto Egipto y el desdoblamiento del cargo de visir en visir del Alto y del Bajo Egipto. El desorden interno se produjo durante y después del largo reinado de Pepi II (2278-2184 AC), debido a las luchas por la sucesión, y finalmente condujo a una guerra civil. El golpe final fue una sequía severa entre 2200-2150 AC, que evitó las inundaciones del Nilo. El hambre, los conflictos y el colapso se sumaron a un poder local más fuerte y un poder central debilitado acosaron al Reino Antiguo durante décadas y provocaron su caída.

Cultura, Arte y Religión

El calendario, a su vez, forma parte del interés más amplio que sentían los egipcios por el mundo de las estrellas. En la cultura faraónica, el firmamento se convirtió en un elemento crucial del paisaje. Hoy podemos conocer las prácticas astronómicas de los antiguos egipcios gracias a un gran número de fuentes jeroglíficas, desde las inscripciones monumentales, los textos de las pirámides y los papiros astronómicos hasta los relojes estelares o los diagramas celestes.

También los yacimientos arqueológicos ofrecen a los investigadores las claves sobre el empleo que los egipcios hacían de sus conocimientos astronómicos en el trazado de sus grandes monumentos, como templos o tumbas, incluidas las pirámides. A esta tarea de investigación se ha dedicado la Misión Hispanoegipcia de Arqueoastronomía del Egipto antiguo, que viene desarrollándose en el País del Nilo desde el año 2003.

Las fechas quedan registradas por el año de reinado del faraón, la estación, el mes y el día, así como la información de que ese día era la fecha del orto helíaco de Sirio o del novilunio, respectivamente. Los egiptólogos se apoyan en estas últimas referencias para intentar fijar el año exacto al que se hace referencia, aunque los criterios particulares hacen que entre las dataciones de cada estudioso haya diferencias de decenas de años, incluso de siglos.

La religión del Imperio Antiguo 

El poder estaba muy ligada a concepciones teológicas. Empezó estando muy unido a Horus, para incorporarse con fuerza después Ra, lo que se explica por la importancia e influencia del clero de Heliópolis, que había tenido un papel muy importante en la unificación de Egipto. 

La religión lo impregnaba todo. Se basaba en el culto, fundamentado en la adoración de dioses que eran dueños de la localidad en la que recibían culto y de sus tierras. Los textos sagrados no se codificaron. El rey fue el máximo administrador del culto estatal, concebido como servicio público. 

Aparte de la cultural, la religión tuvo una vertiente funeraria muy desarrollada y en evolución, que tuvo un carácter universal. Toda la vida era una preparación para la muerte. 

Culto a los dioses 

Aunque cada ciudad y nomo tenían u dios preferido también se veneraban a otros, lo que se llevó a cabo en templos de los que apenas quedan restos. 

En este momento surgen las teologías que explican la creación del mundo y que difieren de una ciudad a otra siendo predominantes las de los centros religiosos de Heliópolis, Hermópolis y Menfis, cuyo éxito dependía de la aceptación del monarca. Para dar solución a las diferencias entre las teologías se produjo una asimilación de los dioses. La teología preponderante fue la de Atum-Ra de Heliópolis, 

Atum-Ra, junto a Thot y Ptah fueron los más venerados, sobre todo el primero. Atum-Ra fue la suprema divinidad solar dividido en tres personas. Thot, dios de la luna, la escritura y la sabiduría fue venerado en Hermópolis y fue, para estos, el creador del mundo. 

Ptah recibió culto en Menfis. Su clero y el de Heliópolis se enfrentaron constantemente por obtener la preponderancia de su dios. Fue el creador por excelencia que existía antes que nada. 

A estas divinidades se añaden otras como Osiris, dios de los muertos y juez supremo, Horus, una de las primeras divinidades nacionales o Hathor, protectora de la maternidad y madre de los monarcas, de gran popularidad. 

La religión era politeísta, es decir, adoraban a varios dioses. Como la ganadería era muy importante, sus dioses tenían rasgos de animales:

  • Ra: dios del Sol y de la vida, fue el más importante en el Imperio Antiguo. Se representaba con la cabeza de halcón y disco solar.
  • Maat: diosa de la armonía y la justicia, hija de Ra. Se representa con una pluma en la cabeza o con alas. 
  • Amón: dios del viento y de los secretos. Protector de Tebas, se fusionó con Ra (Amón-Ra). Fue el dios más importante en los imperios Medio y Nuevo. Se representan con dos plumas largas. Con el tiempo aumentaron sus atributos, y se convirtió en padre de todos los dioses y de los hombres. 
  • Anubis: dios de la momificación y guía de los muertos en el juicio de Osiris. Se representa con cabeza de chacal.
  • Osiris: dios del más allá, de los muertos y la resurrección. Cuando su hermano Seth lo asesinó, su hermana-esposa Isis le devolvió la vida. Se representa momificado.  
  • Isis. esposa-hermana de Osiris. Diosa de la fertilidad, del amor y de la magia. Se representa con un jeroglífico en la cabeza. 
  • Horus: hijo de Osiris e Isis, era dios del cielo. Se representa con la cabeza de halcón que porta la doble corona.
  • Hathor: diosa del amor, la alegría y la música. Hija de Ra y esposa de Horus. Se representa con cuernos. 
  • Seth: dios del mal, de la violencia y la sequía. Hermano de Osiris, lo mató por envidia. Fue derrotado por Horus y desterrado al desierto. Se representa con cabeza de cerdo hormiguero.
  • Bastet: diosa protectora del hogar y del templo. Se representa con forma de gato.
  • Toth: dios de la sabiduría, inventor de la escritura.  En el juicio de Osiris pesaba el corazón del difunto.  Se representa con cabeza de ave ibis.
  • Sejmet: diosa de la fuerza y de la guerra, hija de Ra. Se representa con cabeza de león.


La religión funeraria 

Arranca en el Neolítico cuando se empieza a concebir que hay vida después de la muerte en el subsuelo, por lo que es necesario enterrar a los difuntos con objetos que le sirvan para esa vida. 

Esto provocó también el nacimiento de prácticas para asegurar la inmortalidad. Los dioses  protagonizaban los relatos mitológicos. Para conseguir el favor de los dioses realizaban diferentes ritos (sucesión de acciones que se repiten siempre igual) en los que les hacían ofrendas (objetos que se ofrecían a la estatua de un dios o diosa en su templo). 

Los egipcios aportaron las ideas religiosas como las siguientes:

  • Los dioses crearon a los hombres a partir de barro. Esto se explica porque para los egipcios era importante la alfarería (elaboración de objetos con barro).
  • El juicio después de la muerte para castigar a los injustos que no han sido castigados en vida.
  • La resurrección de los cuerpos después de la muerte. 
  • El equilibrio o armonía en el mundo y en el universo, llamado maat.
  • Objetos que funcionaban como amuletos (daban suerte), como la cruz egipcia de la vida anj o el cetro de poder o was. 

Los conceptos del Ka y Ba eran muy importantes. Se los concebía como dos componentes espirituales indisociables que se separaban del cuerpo del difunto pero que volvían a unirse para revivir el cuerpo. El Ka revivía al difunto y el Ba era la personalidad individual que abandonaba el cuerpo tras la muerte para partir junto a los dioses, pero que vivía todas las noches. 

Al principio no todo el mundo podía acceder a la vida inmortal. Los más humildes solo podían hacerlo sirviendo al rey en ella, lo que suponía su sacrifico junto al monarca, costumbre que fue evolucionando y sustituyendo a estos por estatuillas. Entrar en la inmortalidad dependía del monarca, lo que evolucionó a que esta decisión la pudieses tomar el monarca de en vida a una ve fallecido. 

Con el tiempo la vida de ultratumba se hizo más compleja, reduciéndose la dependencia del rey para acceder a ella. 

Con el nacimiento de la idea del Más Allá en el predinástico se abandonaron las prácticas de incineración por las de inhumación. Había que conservar el cuerpo de forma adecuada, por lo que se puso en práctica el embalsamamiento del cuerpo (quienes no podían lo sustituían por fórmulas mágicas), al que seguía una serie de rituales. A continuación, el cuerpo se trasladaba al templo funerario para recitar más fórmulas mágicas y, desde allí, el rey era trasladado a la pirámide junto a su ajuar funerario, quedando esta sellada. 

Los egipcios creían en la resurrección de los cuerpos después de la muerte, por eso debían preservarlos. Al principio creían que solo el Faraón resucitaba, luego resucitaban todos los que podían costearse una tumba, finalmente acabaron creyendo que resucitaban todos. Según su mitología, después de la muerte, el dios Anubis acompañaba al alma del difunto, que debía enfrentarse al juicio de Osiris. En una báscula se pesaba su corazón (con los pecados) y una pluma. Si lo superaba, recuperaba su cuerpo y vivía eternamente en el paraíso. Por eso momificaban a sus difuntos. El proceso de momificación consistía en embalsamar el cuerpo con sustancias y después recubrirlo de lino. Las vísceras del difunto se extraían y colocaban en recipientes llamados vasos canopos. En algún lugar de la tumba, se escribían algunos fragmentos del Libro de los Muertos, textos religiosos que ayudaban a superar el juicio.

La elección de la tumba era fundamental. Las tumbas sencillas del predinástico evolucionaron y empezaron a acumularse cada vez más objetos, adoptándose la forma rectangular. A partir de la dinastía I las diferencias sociales quedan muy reflejadas en las riquezas de las tumbas, que evolucionan a un edificio rectangular de adobe con cámara subterránea para el cuerpo denominadas mastaba. Los ataúdes recuerdan a formas humanas y aparece más variedad de objetos, convirtiéndose las tumbas de los reyes en auténticos complejos. En el Imperio Antiguo evolucionarán a pirámides, primero escalonadas que acabarán siendo de líneas rectas. 

Quienes no podían permitirse el embalsamamiento y este tipo de tumbas se enterraba en el desierto envueltos en lino. 

La sociedad del Imperio Antiguo 

Los especialistas no han sido capaces de definirla con claridad, si bien sabemos que no era esclavista, ni aristocrática ni hidráulica 

El rey era la figura principal, considerado como un dios y portador de cinco títulos. Moría como los demás y tenía que responder de sus actos en el Más Allá. 

Junto al rey estaba la familia real, compuesta por esposas, hijos y parientes. El rey podía tener más de una esposa legítima, que podían actuar como regentes y cuyos hijos eran los únicos que podían alcanzar el trono. El resto de los hijos se dedicaban al sacerdocio o a altos cargos de la administración. No existió una norma sucesoria que se cumpliese siempre. 

Por debajo estaban los altos funcionarios, sumos sacerdotes y escribas. Por último, el pueblo llano, sujeto al poder del rey y que en ocasiones estaba obligado a trabajar para él. 

Hay muchos autores que defienden que en el Imperio Antiguo no existió la esclavitud, pero si prisioneros de guerra obligados, en ocasiones, a realizar trabajos. 


Organización territorial, administrativa e instituciones 

Organización territorial 

La primera división fue entre el Alto Egipto (al sur, desde Asuán) y el Bajo Egipto, desde Asuán al delta del Nilo). La estabilización de la población favoreció que estas unidades se subdividieran en unidades más pequeñas, los nomos. La rivalidad entre nomos y la imposición de unos sobre otros favoreció la concentración del poder. 

Administración e instituciones 

El estado centralizado estaba encabezado por el rey, dueño nominal de las tierras, si bien la propiedad privada existió y fue protegida por la ley. 

Por debajo del rey estaba el visir, hombre de confianza del rey elegido por él mismo. Se encargaba de administrar justicia y de las tareas de gobierno. En lo judicial, presidía los seis grandes tribunales existentes, para lo que era apoyado por los Jefe de misión, ministros plenipotenciarios que le informaban de lo que sucedía. Era también el sumo sacerdote de la diosa Maat. Eran enterrados cerca del monarca y, normalmente, pertenecían a su familia. En cuanto a la administración, de él dependían los principales departamentos como el Tesoro, institución fundamental formada en principio por la Casa Roja y la Casa Blanca que acabaron uniéndose en la Doble Casa Blanca con funciones, entre otras, de recogida y almacenaje de los tributos en especie. 

Bajo el visir estaba el Canciller del Rey del Bajo Egipto, cargo que acabó convirtiéndose en honorario. Por último, el Canciller de Dios, cargo que cobro gran importancia durante la IV dinastía, encargado de supervisar actividades económicas y comerciales y con mando en parte del ejército. 

En la capital estaba la Residencia, donde tenía su sede la administración central, y la Gran Casa, que era el palacio real con su sistema administrativo propio. 

Los nomos por su parte, eran gobernados por monarcas que no solían residir en los mismos y que podían tener cargo sobre varios nomos. Su misión era controlar las explotaciones agrícolas estatales y recaudar impuestos. En el Alto Egipto durante las últimas dinastías los nomarcas residieron de forma permanente en sus nomos. En el Bajo continuaron viviendo en la capital. 

Durante la dinastía VI aparecieron nuevos gobernadores de nivel superior que tenían bajo su mando varios nomos del Alto Egipto. El cargo de nomarcas pasó a ser hereditario, lo que propició la aparición de dinastías locales. 

La economía 

Se articulaba en torno a la agricultura, favorecida por las crecidas del Nilo. Cuando estas fueron insuficientes se crearon complejos sistemas de canales gracias a la cooperación de los campesinos. En cuanto a la propiedad, parece que había tierras de derecho común, cuyos propietarios eran altos funcionarios y el pueblo, y de derecho real, propiedad del rey que podía alquilarlas o cederlas a sus funcionarios. 

La base de la agricultura eran los cereales y las legumbres. Se dedicaron a la cría de ganado como actividad complementaria. La artesanía también fue importante, siendo el principal comprado el Estado, que se encargaba de importar las materias primas necesarias para estas actividades.

La construcción, en especial la de necrópolis, también fue una actividad muy importante. En cuanto a las transacciones comerciales, se hicieron con una moneda teórica con un valor equivalente a una cantidad de gramos de oro. 

La ciencia y la literatura 

La ciencia 

Los avances fueron condicionados por las crecidas del Nilo. A partir del cálculo de cada cuánto se producían, un grupo de sacerdotes creó el calendario de 365 días dividido en 12 meses a los que se les añadía unos días para coincidir con el ciclo solar. Para rehacer los límites de la propiedad tras las crecidas del Nilo se realizaron grandes avances en medición y geometría. Se creó también un sistema de pesos y medidas. 

La literatura 

Fue muy prolífica. Se divide en dos tipos, religiosa y profana. En la religiosa destacan los Textos de pirámides, grabados en pirámides de reyes u reines y que contenían textos para facilitar el tránsito del difunto al Más Allá. Los textos de los Sarcófagos buscaban protegerle de los peligros una vez allí. En cuanto a los de carácter profano, abundaron las instrucciones, que eran consejos de buen gobierno, y los cuentos.

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