martes, 22 de diciembre de 2020

EL ULISES DE JAMES JOYCE

 "Mediante el mito, mediante el empleo continuo de paralelos entre lo contemporáneo y lo antiguo, emplea un método que muchos otros utilizarán después de él…Es una forma sencilla de abarcar, de ordenar, de dar forma y significado al inmenso panorama de trivialidad y anarquía que es la historia contemporánea. Constituye un paso encaminado a lograr que el mundo moderno ingrese al arte". 

Tal escribió el poeta británico, de origen norteamericano, T. S. Eliot para juzgar la obra de Joyce, nacido James Augustine Aloysius Joyce, (2 de febrero de.1882 en Dublín, Irlanda, Reino Unido, ahora República irlandesa) y +13 de enero de1941, en Zúrich, Suiza).

Es curioso anotar que siendo un enamorado de Irlanda, despreciaba a los irlandeses, a los que calificaba como "la raza más atrasadas de toda Europa". Por eso, talvez, vivió la mayor parte de su vida en un destierro voluntario, luchando contra la pobreza, contra su endeble salud, contra el prejuicio y contra una ceguera casi total.

Joyce durante tres años asistió al Conglobes Wood Collage, colegio jesuita y a los 11 fue alumno del Beldevere, otro colegio jesuita. Ahí escribió varios ensayos que le fueron premiados, como el que tituló Mi héroe favorito, porque ya a los 15 años el errabundo Ulises era su héroe ideal; al año siguiente estudió en el Colegio de la Universidad y a los 20 años, ya graduado de bachiller, era un avezado lector que podía leer en latín, francés e italiano; incluso, aprendió noruego para poder leer a Ibsen en su lengua original. Desde su juventud, utilizó un lenguaje plagado de símbolos violentos, rechazando los mitos localistas y modelando una extensa mitología del mundo moderno. En el año 1902, asfixiado por el ambiente de Dublín, viaja a Europa por segunda vez, ahora, con Percebe de Nora y se casó con ella, dos años más tarde. La pareja vivió, principalmente, en Trieste, Zúrich y París. Después de la invasión alemana de Francia, los Joyce volvieron a vivir en Zúrich.

Mientras tanto, se quebrantó su salud (sufría de las muelas y carecía de dinero para pagar a un dentista el tratamiento que mejorara sus dolencias). Pero, debió regresar a casa, porque su madre estaba moribunda y su estado empeoró por la negativa del hijo a confesarse y ser un devoto seguidor de la Iglesia.

Ocurrieron otros sucesos a sus 22 años.

James había heredado la hermosa voz de tenor de su padre y participó en el Festival Nacional, esperando ganar el premio, cosa que había logrado el año anterior el famoso tenor John McCormack. Entusiasmó al auditorio y parecía segura su victoria y pese a que los jueces quedaron muy impresionados, pusieron un tercer requisito: cantar una partitura sin haberla leído antes. Se negó, alegando que no se podía interpretar una composición musical, fielmente, sin haberla estudiado. Y abandonó el concurso, pese a sus posibilidades de ganarlo.

Durante los veinticinco años siguientes, su vida fue de exilio y sufrimientos, y de esfuerzos constantes para que le publicaran su colección de obras cortas, relacionadas con Dublín, pintándola como una ciudad infectada de parálisis moral. Aceptado el texto para su publicación, en 1906, Dublinérs, sea por timidez de los editores o de otros obstáculos, la primera edición solo se hizo en el año 1914. La publicación inicial de Joyce fue un libro de versos, titulado Música de Cámara, en 1907. James, desde 1904, se había propuesto escribir una larga novela autobiográfica, titulada Stephen Hero, cuyos fragmentos sustanciales, supervivientes, fueron impresos en 1944, es decir, tres años después de su muerte, como obra póstuma. Los materiales de este trabajo fueron rehechos, condensados y drásticamente reformados del libro Un Retrato del Artista como un hombre joven (1916) en los que Joyce mostraba las fases del embrión del artista, Stephen Dedalus, librado de los refrenamientos impuestos en él por familia, raza y la iglesia. Joyce, en ella, desarrolló correcciones técnicas y estilísticas que habían escapado a su atención en Dublinérs. Con Un retrato, Joyce empezó a ganar reconocimiento como destaca la letra negrita en un texto, es decir, como un escritor original. Desde marzo de 1918, comenzaron a publicarse, como folletín en la revista El egoísta, una revista de vanguardia, capítulos de la futura novela, titulada Ulysses, que ningún editor inglés o irlandés, aceptó imprimir "una obra de ese género"; por eso, hubo de importarse los pliegos desde Estados Unidos.

Ulises

Ulises es una proyección panorámica de la nostalgia de Joyce. Igual que de la narración épica de la que toma su nombre, es un relato de vastas proporciones de exilio y de viajes, de una búsqueda descabellada, con intermedios desesperados, y resignación final. Tardó siete años en terminar la novela y cuando James cumplía cincuenta y siete años, fue posible que lo leyeran en Estados Unidos. Pero el escritor se estaba quedando ciego - se sometió a diez intervenciones quirúrgicas, sin anestesia - y se vio obligado a manuscribir miles de grandes folios con letras de gran tamaño, desplegando su sorprendente riqueza de vocabulario. Además, nunca estuvo libre de agobios económicos, por las exiguas entradas que le proporcionaban sus libros, nunca aliviada, pese a la ayuda de algunos amigos y admiradores.

Publicado en París, en 1922, Ulises fue una novela prohibida en muchos países y permaneció prohibida, hasta las 1933 en Estados Unidos y en el Reino Unido hasta las 1936, porque con el tiempo el libro y su autor, habían ganado una reputación internacional. Aunque, es verdad que el modo de decir las cosas de Joyce, presenta tantas dificultades ha sido preciso escribir incontables capítulos, tesis, folletos y cinco libros enteros a modo de explicación, pero todavía, una novela polémica, Ulises, es un libro que logra reconocimiento, gradualmente, como uno de los mayores logros literarios del siglo XX.

Pames Penyeach, Paris,1927, más interesante y viva que Música de Cámara, fue ensombrecida por fragmentos de un nuevo libro en marcha Trabajo en Progreso, titulo provisional que empezó a aparecer de 1924 y que desconcertó a la mayoría de los admiradores de los primeros escritos de Joyce; el libro completo Finnegans Wake, (1939), barrió las limitaciones de idioma, espacio, tiempo e individual en un esfuerzo por representar; al modo de un sueño, el todo de la historia de humanidad, experiencia y relaciones personales y sociales. Desde que 1939 la crítica y los becarios tienen trabajo en Finnegaw Wake, para desenredar alguna parte y los hilos de las complejidades de volumen y maneras del libro.

Aún así, bastante se ha explorado para revelar la gran ambición de Joyce para establecer si su dominio prodigioso de los recursos del idioma, acerca de si el escritor era un inmenso talento descaminado, finalmente, por su propio virtuosismo en una construcción de una futilidad casi incomprensible, o un escritor que ha dominado la literatura del siglo con trabajos que no solo han extendido fronteras de literatura, sobre las limitaciones del entendimiento del hombre mismo, de sí mismo. Y refiriéndose por su estructura verbal, un crítico escribió "Al principio era el Verbo, y el Verbo era la vida; al final solo era palabra", y es indiscutible que fue un creador original irritante e inspirador. Amplió el soliloquio shakesperiano desarrollando un monólogo interior de extensión, amplitud y riqueza sin precedentes y el primer en emplear la corriente de la conciencia como un desbordamiento avasallador de asociaciones libres, siendo un genio que unió lo cómico con lo cósmico, un renegado jesuita dotado de la lozanía de Rabelais y la crudeza de Swift, James Joyce fue un escritor de tanto influjo que los imitadores fueron inevitables y de estilo tan único que la imitación fue imposible.

James Joyce

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