miércoles, 11 de noviembre de 2020

JUAN NEGRÍN

Recordamos a Juan Negrín, Presidente del Consejo de Ministros de la República, en el aniversario de su muerte en el exilio en París el 12 de noviembre de 1956.

Juan Negrín fue un científico y político español. Nacido en Las Palmas de Gran Canaria el 3 de febrero de 1892, procedente de una familia de comerciantes canarios acomodados, estudió Medicina en la Universidad de Leipzig (Alemania). Desde 1922 fue catedrático de Fisiología en la Universidad de Madrid. Su procedencia de un ambiente conservador y su gran fortuna personal no impidieron que durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-30) ingresara en el Partido Socialista (PSOE), en el que se alineó políticamente con Indalecio Prieto.

Juan Negrín
Segunda República

Tras el advenimiento de la Segunda República (1931) sería elegido diputado de sus tres legislaturas, siempre representando a las islas Canarias. El 9 de noviembre de 1931 es nombrado secretario ejecutivo de la Junta Constructora de la Ciudad Universitaria de Madrid y dirigió, "sin percibir retribución alguna", las obras de un campus universitario de los más modernos del mundo. Con ellas quiso materializarla renovación del espíritu universitario ( tan atrasado en múltiples aspectos) y sobre todo en los aspectos científicos de los estudios experimentales modernos para los que se requerían laboratorios e instalaciones especiales, adquiriendo los más modernos equipos y no escatimó en gastos. En 1934 su laboratorio fue trasladado al Instituto de Fisiología, ubicado en la nueva Facultad de Medicina de la Universidad Central, donde ahora se ha reabierto el quirófano restaurado. El laboratorio estaba dotado con los medios más avanzados para su época (todo lo que se muestra en la visita es original y son instrumentos de la máxima calidad para su época, muy similar a los aparatos utilizados en los quirófanos para cirugía en seres humanos).

Negrín creó una brillante Escuela de Fisiología. Formó a 14 catedráticos de Universidad, de los cuales cinco se quedaron en España tras la guerra y nueve marcharon a México y EEUU. Entre sus alumnos figura el Premio Nobel de Medicina Severo Ochoa.

Negrín impulsó la creación del Instituto de Comprobación de los Medicamentos en la Universidad Central de Madrid, que dirigió el canario José Domingo Hernández Guerra hasta su muerte en 1932, y la Escuela de Educación Física y Medicina del Deporte, de la que se hizo cargo Blas Cabrera Sánchez. En 1927 el futuro jefe de gobierno fue designado secretario ejecutivo de la Junta Constructora de la Ciudad Universitaria.

Juan Negrín en el Laboratorio del Instituto de Fisiología de Leipzig

Guerra Civil

Aunque no tenía mucho peso político en el partido, cuando estalló la Guerra Civil (1936-39) fue nombrado ministro de Hacienda en el gobierno presidido por Largo Caballero. Se ocupó de organizar la economía de guerra del bando republicano y de negociar la prestación de ayuda económica y armamentística por parte de la Unión Soviética (para lo cual hubo de depositar en la URSS las reservas de oro del Banco de España). El gobierno lo manejaba y daba las órdenes para que se fuese vendiendo - al precio que ofrecían los Rusos que no era el más alto del mercado pero no había otra alternativa.  los Británicos ya habían embargado lo depositado en Londres y mismo dejaron de transferir los salarios de los embajadores españoles por el mundo que lógicamente, en su mayoría, no tardaron en chaquetearse. Con ese oro, el gobierno republicano compraba su armamento a los Rusos. No hubo muchos regalos, pero por lo menos no cerraron sus fronteras y aceptaron vender su armamento, petróleo, etc… cosa que no hicieron los demás , excepto el gobierno de Blum, a escondidas, y en mini dosis. Los rusos mandaron también unos cuantos pilotos y militares para ayudar a formar el ejército 

Ya entonces destacó por su insistencia en que la República tratara de atraerse el apoyo de las potencias occidentales mostrándose como un régimen liberal-democrático reformista y moderado; para ello se esforzó por poner coto a los asesinatos políticos y a los excesos de la represión en la retaguardia, mostrándose como un escrupuloso defensor del respeto a la legalidad.

En 1937 sustituyó a Largo Caballero como presidente del gobierno, cargo en el que permaneció hasta el fin de la guerra. Empujado por la necesidad de la ayuda soviética, se apoyó en los comunistas del PCE, con los que coincidía en su línea de dar prioridad a la disciplina y la organización para ganar la guerra, postergando las veleidades de revolución social (en contra de las pretensiones de los anarquistas de la CNT y de otros grupos políticos, como el POUM). En 1938, ante el curso desfavorable de la guerra para las armas republicanas, ofreció a los rebeldes entablar una negociación sobre la base de 13 puntos que llevaran a una salida democrática del conflicto; pero la oferta fue rechazada por Franco, que exigió hasta el final una rendición sin condiciones.

"Su algún apóstol de la paz llamara a nuestras puertas con proposiciones de paz o mediación, nuestra respuesta sería un gesto cortés, pero seco y firme, de despedida." (Juan Negrín).

Como estaba anunciado, en la noche del 14 de octubre de 1938, JUAN NEGRÍN, presidente del Consejo de Ministros de la República Española, pronunciaría por la radio un discurso claro, firme y brillante dirigido a los españoles y al mundo entero; y con el que pretendía interpretar tanto el pensamiento como la determinación de todos los españoles. Un discurso que en lo esencial defendería la posición de la República de no admitir ni mediaciones ni componendas ni divisiones de España; reclamando que antes de la partición de España el exterminio. En una advertencia a quienes desde fuera de España maniobraba para forzar la capitulación, una idea borrada del diccionario republicano; aseverando que cualquier español que avalase y propagara semejante proyecto estaba cometiendo el delito de alta traición y se despojaría a sí mismo de su condición de español.

Entretanto, Franco y su Estado Mayor preparaban el ataque sobre Cataluña. La ofensiva comenzó el 23 de diciembre: seis cuerpos de ejército, mandados respectivamente por Valiño, Solchaga, Moscardó, Yagüe, Muñoz Grandes y el italiano Gambara, se lanzaron sobre las tropas republicanas de Cataluña, apoyados por un millar de fuerzas de artillería y con la protección aérea de 500 aviones. La ofensiva reunía la mayor concentración de medios de toda la guerra y en muy pocos días la situación se volvió desesperada para la República.

Negrín hizo todo lo posible para obtener ayuda militar, no solo de la URSS (Unión Soviética), sino también de Francia. Según un Informe del Ministerio francés de Defensa, "el teniente coronel Morel, agregado militar en España, a petición del señor Negrín, se ha entrevistado con él el 6 de enero a las 12:30 horas. El señor Negrín ha pedido al agregado militar exponer personalmente al señor Daladier, presidente del Consejo y ministro de Defensa como él mismo, la situación militar y sus consecuencias. El ejército republicano, agotado por recientes combates, conserva una moral excelente, aunque la penuria de material de infantería hace insegura su resistencia. Para defender Barcelona, necesita con toda urgencia: 2.000 ametralladoras y 100.000 fusiles. A falta de un socorro inmediato, él no podría responder de la resistencia republicana".

Juan Negrín defendería que la República y su Gobierno habían hecho tanto lo posible como lo imposible para evitar que nuestra lucha transcendiera al exterior, creando un configuración general. Así, en los momentos de mayor peligro para Europa, la República había anunciado la retirada espontánea de los verdaderos voluntarios, y a pesar de las farsas que parecían iniciarse con meras retiradas "simbólicas" y "substanciales" de muy pequeña parte de los efectivos de las fuerzas invasoras, saldrían del territorio español los heroicos amigos que generosamente habían venido a ayudar al pueblo español. El gran servicio prestado a la paz había sido y era también defensa de la democracia; con nuestra sangre y con nuestros muertos hemos impedido que Francia tuviera a sus espaldas un ejército de dos millones de hombres dirigidos por Hitler y Mussolini.

Lo que nosotros queremos y por lo que optamos, según las palabras de Juan Negrín, era que las cuestiones de España fueran resueltas por los españoles; además de incidir que la paz no surgiría más que obligando a los extranjeros a que no mezclara en el pleito español. Pues lo que estaba en juego para los países agresores de España no era una lucha entre ideologías enfrentadas, sino una lucha para conseguir el predominio en el mundo.

Ni mediaciones imposibles entre los invasores y nosotros si no es para retirarlos totalmente y devolvernos nuestros derechos, ni mediaciones entre los facciosos y la República fomentados y organizados desde afuera, "PORQUE ESPAÑA NO ES UN PAÍS DE CAPITULACIONES", pues precisamente porque los españoles nos negamos a sacrificar nuestro país seguiremos luchando; advirtiendo, también, que no se llegaría tampoco a la paz pretendiendo estabilizar los frentes y conformar unas fronteras artificiales entre la zona leal y la rebelde. 

Reafirmando, Juan Negrín, que la política de la República estaba basada en el deseo de una amplia colaboración nacional futura y en el contenido del programa de "LOS TRECE PUNTOS".

Un programa conocido como los "Trece puntos del Gobierno de Juan Negrín -publicado el 30 de abril de 1938-, y que era mucho más moderado que el programa del Frente Popular:
  1. La independencia de España.
  2. Liberarla de militares extranjeros invasores.
  3. República democrática con un gobierno de plena autoridad.
  4. Plebiscito para determinar la estructuración jurídica y social de la República española.
  5. Libertades regionales sin menoscabo de la unidad española.
  6.  Conciencia ciudadana garantizada por el Estado.
  7. Garantía de la propiedad legítima y protección al elemento productor.
  8.  Democracia campesina y liquidación de la propiedad semifeudal.
  9. Legislación social que garantice los derechos del trabajador.
  10. Mejoramiento cultural, físico y moral de la raza.
  11. Ejército al servicio de la Nación, estando libre de tendencias y partidos.
  12. Renuncia a la guerra como instrumento de política nacional.
  13. Amplia amnistía para los españoles que quieran reconstruir y engrandecer España.
los trece puntos


Afirmando Juan Negrín que entre los españoles se puede liquidar la guerra y se liquidará, siendo para ello como condición necesaria combatir a los invasores extranjeros; poniendo como ejemplo el Ejército del Ebro daba la razón a quienes habían pensado en los lamentos póstumos que habrían de dedicarnos después de su actuación bélica por nuestra muerte y nuestra desaparición.

Unas enérgicas palabras de Juan Negrín, jefe del Gobierno de Unión Nacional, que venían a significar que era toda la nación española quien la suscribía desde la primera palabras hasta la última. Aludiendo, también, que en el territorio invadido solo los deliberadamente agentes extranjeros o los que aún no comprendan cuál era la verdad dejarán de adherirse a las solemnes palabras y de su Jefe de Gobierno. Mientras en el territorio republicano, únicamente los traidores, los servidores de la invasión, la odiosa minoría de espías y capituladores, podía negar en estos momentos su más decidida y leal concurso al Gobierno que hace frente a los indignos manejos y ratifica su condición de autoridad suprema en la lucha por la soberanía y la independencia de España. Pues al gobernante que capitulara, el pueblo le arrastraría y la posteridad le cubriría de oprobio

Ante tal intransigencia, Negrín ordenó resistir palmo a palmo para prolongar la guerra, con la esperanza de que las tensiones internacionales llevaran al estallido de una guerra general en Europa, en la que la República entrara como aliada de las naciones democráticas contra los regímenes fascistas de Hitler, Mussolini y Franco. Su prioridad como ministro de Hacienda y presidente del consejo de ministros, era financiar y organizar la guerra y posteriormente el exilio.

Pero tales esperanzas de intervención extranjera en defensa de la República se desvanecieron después de la política de apaciguamiento mostrada por Gran Bretaña y Francia frente a Alemania en el Pacto de Múnich (1938).

Final de la guerra y últimos días

El 5 de marzo de 1939, el coronel Casado, un eterno insatisfecho que desde mayo de 1938 era comandante del Ejército Republicano del Centro, lanzó un golpe militar contra el Gobierno de Juan Negrín. Irónicamente, así provocó que el final de la Guerra Civil Española fuese casi idéntico al comienzo. Como habían hecho Mola, Franco y los demás conspiradores de 1936, Casado dirigió una parte del ejército republicano en una revuelta contra su Gobierno. Aseguraba, como habían hecho los anteriores, y también sin fundamento alguno, que el Gobierno de Negrín era una marioneta del Partido Comunista y que se avecinaba un golpe de estado inminente para instaurar una dictadura comunista. Esa misma acusación fue vertida por anarquistas como José García Pradas, quien dijo que Negrín estaba encabezando personalmente un golpe comunista. Nada apunta a que fuera así; merece la pena recordar la valoración que hizo de Negrín el gran corresponsal de guerra estadounidense Herbert Matthews, que lo conocía bien:

"Negrín no era comunista ni revolucionario... No creo que Negrín se planteara una revolución social antes de la Guerra Civil... Durante toda su vida, Negrín mostró una cierta indiferencia y ceguera hacia los problemas sociales. Paradójicamente eso lo alineó con los comunistas en la Guerra Civil. Era igual de ciego en un sentido ideológico. Fue un socialista de preguerra solo de nombre. Rusia fue la única nación que ayudó a la España republicana; los comunistas españoles figuran entre los mejores y más disciplinados soldados; la Brigadas Internacionales, con su cúpula comunista, eran inestimables. Por tanto, el presidente Negrín trabajó con los rusos, pero nunca sucumbió a ellos ni aceptó sus órdenes."
(El final de la guerra. La última puñalada a la República. De Paul Preston)

Cuando el conflicto europeo (la Segunda Guerra Mundial) estalló por fin en 1939, el ejército republicano había sucumbido cinco meses antes. Negrín, opuesto a la rendición incondicional en defensa del principio de legitimidad democrática, fue depuesto poco antes de la definitiva victoria franquista por el golpe de Estado del general Casado (marzo de 1939). Dimitió tras las elecciones en Bellas Artes en México. Representó el gobierno en el exilio desde Londres, exilándose definitivamente en Francia desde 1947

Falleció en París a la edad de sesenta y cuatro años, de una dolencia cardíaca. Está enterrado en el cementerio del Père Lachaise. Dejó dispuesto que su muerte se anunciara dos días después, y que sobre su lápida no se escribieran más que sus iniciales: "J.N.L.". Tras conocerse su defunción, el New York Times le dedicó un editorial el 15 de noviembre de 1956 que terminaba así:

“Pasará bastante tiempo hasta que la figura de Don Juan Negrín sea situada en la Historia en su verdadera luz. Suscitó grandes pasiones durante su vida y se creó enemigos enconados, como también amigos devotos a él. El régimen franquista falsamente le puso la etiqueta de "Rojo". Nunca, ni de lejos, lo fue. Como primer ministro y en circunstancias desesperadas, el doctor Negrín aceptó la ayuda de Rusia, el único país que ayudaba a la República Española y la sostenía en la Sociedad de Naciones; su gobierno nunca fue dominado por los comunistas. Fue un Frente Popular dominado por Juan Negrín. Para muchos dentro y fuera de España el doctor Negrín representaba mucho de lo que era más noble en la República Española y entre los españoles que tan heroicamente lucharon contra el fascismo. Nunca él tuvo nada que temer de la Historia.”

9 comentarios:

  1. también publicada aquí http://www.azperiodistas.com/juan-negrin/6822

    ResponderEliminar
  2. también publicado aquí https://www.lacasademitia.es/articulo/politica/recordamos-juan-negrin-presidente-consejo-ministros-republica-aniversario-muerte-exilio-paris-12-noviembre-1956-daniel-fernandez-abella-2020/20231113080010146560.html

    ResponderEliminar
  3. Que mala persona era Franco, cuanto daño a los Republicános y España destrozada, cuantos españoles en la miseria 😭

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lee un poco. No te dejes llevar por los cantos de sirena de la izquierda. Si la izquierda no hubiese montado la que montó, con asesinato del jefe de la oposición y sacerdotes, la quema de iglesias, amén de otras barbaridades, quizás no hubiera habido un levantamiento. Hoy vivimos algo parecido: agresiones, ocupaciones, mentiras… Solo falta el asesinato y…la tenemos montada.

      Eliminar
    2. Disculpa pero el levantamiento se empezó a gustar desde el mismo 1931. Creo que antes de decir algo hay que informarse debidamente, cosa que a día de hoy con abundantes estudios históricos serios, es fácil de hacer.

      Eliminar
  4. Negrín que dominaba varios idiomas. por sus tantos contactos con científicos y políticos a nivel internacional, estaba enterado de lo que ocurría y podía ocurrir en Europa. El tiempo le dio la razón con el estallido de la Segunda Guerra Mundial. De ahí su lema:”resistir es vencer”, pues quería unir nuestra Guerra Civil ( en realidad de España y es que, a la II República legalmente establecida le atacó la Alemania nazi de Hitler y la Italia fascista de Mussolini). Por solo cinco meses no pudo unir las dos guerras. Mientras tanto, Inglaterra y Francia le dieron la espalda y no apoyaron a la II República. A nivel interno, Juan Negrín tuvo que apoyarse en los comunistas, debido a que eran más disciplinados y efectivos defendiendo por encima de sus intereses partidistas a la II República. Algo que no ocurrió con los independentistas catalanes que, en plena contienda en vez de dedicarse a defender a la República, lo que hacían era reivindicar su independencia. Por su parte los anarquistas, nada más tomar un municipio querían imponer su modelo de sociedad. Aparte, Juan Negrín, tuvo que bregar con las divisiones y enfrentamientos de sus correligionarios socialistas. Con este panorama, no cabe la menor duda, de que Juan Negrín lo tuvo que pasar realmente muy mal. Encima, sacrificó su brillante carrera científica, como se demostró al llegar Severo Ochoa que era discípulo suyo a ser Premio Nobel de Medicina.

    ResponderEliminar
  5. Son muchos los historiadores:entre otros:Ángel Viñas, Gabriel Jackson, Paul Preston, Enrique Moradiellos, Elen Graham, Ricardo Miralles y José Miguel Pérez, quienes con sus muchos libros muy bien readaptados y ampliamente documentados expusieron, la realidad de aquella España que Juan Negrín tuvo que vivir y padecer. Es lo que resumidamente quise exponer anteriormente.

    ResponderEliminar
  6. Estamos, de nuevo, en una situación de ataque a la democracia por parte del fascismo, siempre al servicio de sus amos imperialistas, ya quedó claro, por los archivos desclasificados de Londres, que Mussolini, el inventor del fascismo, fue financiado por los servicios secretos de Inglaterra, el imperio más poderoso de la época... A Hitler lo apoyaron los yanquis, probablemente hasta su exilio clandestino en la Patagonia. Y Franco y demás generales golpistas fueron siempre financiados desde Londres y Washington, FASCISMO E IMPERIALISMO SIN DOS CARAS DE LA NISMA MINEDA, HIY LO VEMOS, CADA VEZ CON MAYOR CLARIDAD EN LA RELACION DE DINALD TRUMP CON VIX, EL PP E UNCLUSO EL PSOE, SUS VARONES, EL PP Y, POR SUPUESTO VOX SON FIELES SERVIDORES DEL IMPERIALISMO YANQUI... HEMOS DE SER CONSCIENTES DE ESTE "DETALKE" PARA EVITAR QUE LA DEMOCRACIA VUELVA A SER PISOTEADA EN NUESTRO PAÍS...

    ResponderEliminar