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sábado, 7 de febrero de 2015

LARRA Y LOS ESCRITORES SATÍRICOS



La sátira es es un género de la literatura que tiene la finalidad de ridiculizar a una persona o que busca burlarse de determinadas situaciones. Con antecedentes en la poesía yámbica, la sátira nació en la poesía y en la prosa hasta alcanzar otros soportes de expresión, como el dibujo, el teatro y el cine.
Sin embargo, para Larra la sátira tiene otra función: debe tener una responsabilidad social y los escritores satíricos de quienes destaca su mordacidad y su acrimonia, deben ser garantes de dicha responsabilidad desmontando el mito popular de que solo son escritores que se dedican a criticar los defectos de las personas.

Larra afirma que para ser satírico se necesita perspicacia y penetración: el escritor satírico debe desentrañar la verdadera naturaleza del ser humano para realizar una buena sátira, debe descubrir el carácter de dicha persona y no realizar una mera critica y burla de los defectos físicos de la persona: es decir, debe realizar una introspección psicológica de las personas: criticar sus acciones y sus actos.

 Por tanto, la sátira tiene una función social: Intentar mejorar la sociedad en la que habita el escritor.
Por supuesto, las sátiras de Larra o Marcial, por ejemplo, no son iguales sino que tiene rasgos distintivos  puesto que las etapas de la historia del hombre no son iguales. Valores como la sociedad, las leyes, los gobiernos, la propia cultura, los propios valores éticos… varían y los escritores de una época  determinada no enfocan de la misma manera la crítica, puesto que está supeditada a los valores de dicha época; aunque la esencia de la sátira permanece: los autores critican rasgos de la sociedad en la que habitan.

Larra realiza una defensa de los escritores satíricos (y, por ende, de sí mismo), Destacando dos aspectos fundamentales de los escritores satíricos:
  •         En primer lugar  intenta establecer mediante ejemplos de la literatura (Aristófanes, Juvenal), que los escritores son buenos ciudadanos e iguales al resto de los hombres sin ningún tipo de defecto psicológico.
  •        En segundo lugar justifica que las sátiras no son sino un mecanismo de los propios escritores para denunciar la sociedad donde viven, criticando sus costumbres, el propio sistema político vigente y, además, a la propia sociedad de la época.


Los satíricos que define Larra en su artículo son personas que se crean enemistades con el resto de la sociedad, por lo que la sátira se convierte en un arma contra la sociedad, contra las costumbres y contra el propio régimen político. Al utilizar la sátira, el autor se queda solo contra el mundo, uno de los principales rasgos de la literatura del Romanticismo, época a la que Larra pertenecía; puesto que, al realizar las sátiras, se gana nuevos enemigos a los que debe hacer frente él solo.

Pero los satíricos son necesarios porque realizan una crítica a la sociedad, señalando sus carencias y sus defectos. La sátira se convierte en un elemento de responsabilidad social porque pretender enseñar deleitando, mostrar dichos defectos con el fin de arreglarlos y construir una sociedad mejor.


Los artículos costumbristas son un claro ejemplo de literatura construidos para el periódico y desde el periódico, con una perspectiva en la que el autor se dirige a unos lectores con el propósito de mantener con ellos una relación directa a través de una realidad común y cotidiana., creando una confidencialidad con sus lectores. 

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