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martes, 28 de junio de 2016

EL MIEDO

La energía usada en el pensamiento parece tener un origen químico. Un hombre inteligente, si sufre una deficiencia de yodo, se convierte en un idiota. No podemos suponer que el pensamiento del individuo sobreviva a su muerte corporal, ya que ésta destruye la organización del cerebro y disipa la energía que utilizaban los conductos cerebrales. Dios y la inmortalidad, los dogmas centrales de la religión cristiana, no encuentran apoyo en la ciencia. Todo conduce a demostrar que lo que consideramos como vida mental está unida a la estructura cerebral y a la energía corporal organizada.

Pero, sin duda, la gente de Occidente continuará teniendo como verdadera esta creencia en la inmortalidad, porque es muy agradable, como también lo es el que nos consideremos virtuosos y, desde luego, consideremos malvados a nuestros enemigos. 

El miedo es la base del dogma religioso, como de tantas cosas en la vida humana. Russell sostiene que todo miedo es malo y dice que para él la vida buena está inspirada por el amor y guiada por el conocimiento, agregando que el conocimiento sin amor o el amor sin conocimiento, no pueden ayudar a construir una vida mejor

Como ejemplo cuenta que en la Edad Media, si había peste en algún país, el pueblo se congregaba en las iglesias a suplicar a Dios que los librase de la peste, pero, pese a los ruegos, la peste se extendía rápidamente por la población.
Este es un ejemplo de amor sin conocimientos.
La última guerra nos dio un ejemplo de conocimiento sin amor.
En cada caso, el resultado fue la muerte en gran escala.
Resumiendo su pensamiento, Russell afirma que un médico capaz es más útil a un paciente que el amigo más devoto o la súplica más intensa.

miércoles, 22 de junio de 2016

LA NOCHE

Por fin es de noche. Llevo doce horas trabajando, soportando a un aburrido jefe y a unos estúpidos compañeros. Odio sus sonrisas falsas, su servilismo, su mediocridad. Odio la rutina absurda en la que se ha convertido mi vida. Una vida que no se divide en géneros, sino que es una horrible, romántica, trágica y cómica novela esperpéntica y monótona donde no hay cabida para la imaginación ni salida a este eterno y aburrido bucle.

Vuelvo andando hacia mi casa. Por el camino, veo el otro rostro de la ciudad, ese que no sale en los panfletos turísticos, ese que no queremos ver. Por la noche salen bichos de todas clases: furcias, macarras, maleantes, drogadictos, traficantes de droga...tipos raros. Algún día llegará una verdadera lluvia que limpiará las calles de esta escoria.

Me encuentro rodeado de cadáveres, muertos en vida deambulando por las aceras. Nada destruye más al hombre que la estupidez ignorante y la conformidad. ¿Serán sus vida perdida, será esta maldita ciudad? ¿Hay alguna escapatoria? ¿Alguna válvula de escape? ¿Alguna salida oculta? no, cuando entras en un callejón de esta maldita ciudad nunca sabes qué te vas a encontrar.

Un grupo de borrachos inicia una pelea. empiezan a gritar y se lanzan botellas y piedras. Esta ciudad esclaviza a los hombres. En un instante, puede ver dentro de tu corazón y transformar tu deseo más profundo. Ella nos devora a todos. No puedes vencerla. Nos hunde en un eterno mar donde imperan la miseria y la necedad. Y no puedes romper ese oleaje, no puede nadar contracorriente, no puede luchar contra esa marea que te ahoga e inunda tus pulmones hasta dejarte sin aire.  Esta ciudad podrida. Pudre todo lo que toca. Esta ciudad podrida. Aquellos que no puede corromper, los pudre.

Mientras camino por las silenciosas calles, la luna hace su aparición. Los ojos del corazón se acostumbran a la oscuridad e incluso la luz más suave se vuelve cegadora. La verdadera oscuridad está en nuestras almas y sale a la luz por la noche. Los humanos son de naturaleza salvaje, por mucho que intentes adornarlo, disfrazarlo.

Por fin llego a casa. Esta ciudad es un túnel sucio y pequeño, como las alcantarillas de las peores ciudades. Es una contaminación mental que va envenenando desde adentro para afuera y de repente, antes de que te des cuenta, eres un muerto viviente que no trasciende y que no crea, que no deja nada. 

La única salida del túnel es un conjunto de escalones empinados que parecen subir hasta las nubes, hacia el espacio y la nada. Cada paso que se da significa inhalar y aguantar más que ayer. La subida siempre es difícil, incluso temerosa. Pero es la única salida, una escalera al cielo, cuya única llave es el gatillo de una pistola.

jueves, 16 de junio de 2016

LA INDIA

La zona norte del inmenso territorio que, actualmente, ocupa la India, hacia el año 600 a.C., estaba dividida en más de doce Estados, constituidos en unidades políticas articuladas. En Kapilavastu, uno de los más pequeños, nació Gautama Buddha, fundador de una de las religiones con mayor número de prosélitos en el mundo, cuyo mensaje lleva al individuo a liberarse del sufrimiento, aniquilando el deseo para lograr la conquista del bien supremo, una estado de beatitud llamado Nirvana. Sin embargo, ya en el siglo V a.C., estos estados se habían reducido a cuatro, lógicamente, más fuertes y guerreros, formando el Reino de Magadha, con Pataliputra, su hermosa ciudad capital, situada estratégicamente para dominar todas las rutas comerciales del río Ganges.

        Este fue el primer imperio, el que encontró Alejandro Magno en el año 326. Chadragupta Maurya, un joven indio que se hizo amigo de Alejandro, tomó muy en cuenta las enseñanzas del macedonio y puso en práctica sus métodos cuando Alejandro volvió a sus tierras. Chadragupta conquistó el trono de Magadha y se anexó todas las tierras al este del Indo y hacia el sur, ocupando la mayor parte de las zonas centrales del subcontinente. Su hijo Bindusara y su nieto Asoka ampliaron más y más su territorio. Asoka, conquistó Kalinga, en la bahía de Bengala, y se proclamó emperador.

        La principal actividad del reino era el cultivo de la tierra al que aplicó un sistema muy elaborado para cobrar los impuestos, según se explica en el libro Arthasastra, atribuido a su ministro de comercio. Pero, en el siglo II a.C., muerto ya Asoka, el norte y el noreste fueron invadidos por grupos de bactracios y partos, de las satrapías del pasado esplendor seleucita. También llegaron otros grupos nómadas, los Kushan, que fueron particularmente importantes al extender su poder hasta Benarés. Los emperadores kushan y los feudos griegos adoptaron nombres sánscritos y la religión hindú, reforzando los antiguos lazos comerciales con Egipto y hizo los mismo con el naciente poder de Roma. Plinio, en sus escritos, se quejaba de que este comercio de especias, joyas, muselinas y animales exóticos, hacía que los romanos gastaran 550 millones de sextercios al año, en oro.

        India fue tierra de conquista para varios pueblos, pero alcanzar estas tierras por mar era un verdadero desafío. Los primeros en llegar fueron los portugueses, aunque debieron transcurrir casi cincuenta años antes de que Vasco de Gama, bordeando el Cabo de Buena Esperanza, anclara en Calcuta, en el año 1498. Luego, desembarcaron holandeses y británicos. La reina Isabel, en el año 1600, estableció la Compañía de Comercio con las Indias Orientales y, desde ese momento, comenzó una larga historia hasta que Gran Bretaña logró su completa conquista. Entonces, Disraeli, por aquél tiempo, Primer Ministro, declaró: La India es la joya más preciada de la corona británica. Y proclamó emperatriz a la Reina Victoria. Todo ese período fue una larga sucesión de revueltas, aunque Gandhi y su discípulo Nehru, cabezas visibles de los independentistas, predicaban la No Violencia.

        La India se convirtió en un estado soberano, democrático y republicano en 1947, pero la larga disputa con los musulmanes, en 1956, se procl proclamó la República Islámica de Pakistán. Eso sí, ambas, integradas en la Commonwealth.

        Pero, no todo fue sobre ruedas. El territorio total de Pakistán estaba dividido en dos partes, separadas por 1.700 kilómetros, Pakistán Oriental y Pakistán Occidental; además, por motivos religiosos, debieron emigrar millones de personas. Hubo guerras contra la India por el Estado de Cachemira. Finalmente, el Pakistán Oriental pasó a llamarse Bangla Desh, cuya independencia se logró en el año 1971, por la intervención del ejército indio y la rendición de las fuerzas pakistaníes.