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lunes, 12 de octubre de 2015

GORKI; LA MADRE Y EL REALISMO SOCIALISTA


El hombre tiene unas necesidades expresivas y comunicativas y uno de los vehículos que utiliza para satisfacerlas es el lenguaje (también los gestos, las imágenes, etc.). A través del discurso lingüístico, el hombre 1) expresa su manera de percibir las cosas (sus sentimientos, sus conocimientos, etc.) y 2) pretende producir un determinado efecto en el receptor (enseñar, emocionar, persuadir, entretener, etc.).

Determinados tipos de discursos lingüísticos han ido codificándose y han ido formando los géneros del discurso, entre los cuales destacan los llamados géneros literarios que son los que están dotados de “literaridad”(en el sentido que hemos visto en el apartado anterior): la lírica, la épica y la dramática y la didáctica (a esta última la llamaremos también en sentido más amplio, prosa de no ficción).

La narrativa realista se vio influenciada por las corrientes que se estaban dando en ese momento:el materialismo, el postivismo y la Teoría de la Evolución de las Especies de Darwin.Durante el siglo XIX la sociedad se vio afectada a causa del capitalismo y la diferencia de clases (el proletariada vs la clase burguesa).Como hemos visto anteriormente un movimiento se antepone al otro por ende el realismo reacciona en contra de la subjetividad del romanticismo y su mayor propósito es mostrat la realidad tal como es. Aunque el movimiento se origino en Francia, abarco toda Europa teniendo sus máximos exponentes en Rusia con León Tolstoi quien escribió "La Guerra y la Paz" y "Ana Karenina" y Antón Chejov con "El Jardín de los Cerezos" y "Una Noche de Espanto".

Vincular el arte y la estética a la lucha política ha sido, es y probablemente será un problema complejo. El intento de abandonar posturas simplificadoras no implica desconocer la capacidad crítica del arte, su potencial transformador y sus aportes a las distintas luchas. En una sociedad alienada, el arte debe poder recuperar su lugar crítico y sus posibilidades de imaginar un mundo distinto, a partir de su capacidad de desnaturalizar las relaciones sociales del capitalismo.

EL MARXISMO Y EL ARTE

Dentro de las obras de Marx, si bien es posible encontrar múltiples referencias al arte, no hay un ordenamiento sistemático ni una obra definitiva sobre este tema sino que se encuentran referencias desordenadas (y muchas veces contradictorias) que han posibilitado diversas interpretaciones: distintas líneas han tomado el fragmento que consideraron más adecuado para su argumentación. Aunque se mostró interesado por los artistas y las obras que se relacionaron de modo directo con las luchas del proletariado, consideró siempre que esta era solamente una de las posibilidades de la actividad artística. Lecturas reduccionistas, concentradas exclusivamente en alguna de las direcciones del pensamiento de Marx en relación a esta temática, han generado una visión estrecha de la misma, ligada al utilitarismo y a la prescripción, es decir como un conjunto de reglas a seguir. En su simplificación más extrema, el arte, dentro de la división base-superestructura, sería un elemento superestructural. Sin embargo es posible afirmar que en Marx el arte y la cultura son elementos dinámicos que se interrelacionan con el resto de la vida y el trabajo y que tienen una gran variedad de usos y posibilidades. No son considerados reflejos o copias subjetivas de una realidad externa, sino que son parte del trabajo y de la actividad transformadora, aun cuando puedan ser analizados como expresión de los intereses de una clase en particular. Aunque ha habido corrientes que han leído en el viejo maestro concepciones miméticas lineales sobre el arte, esto opera como un recorte sobre sus ideas. Desde la óptica de un materialismo mecánico, se considera la cultura solamente como el reflejo de la lucha de clases, lo cual constituye una mirada reduccionista y que quita al arte una gran parte de su potencialidad para desgarrar las costuras de la sociedad.

Según Marx, dentro del capitalismo la creación artística, así como el resto de las actividades, se convierte en un trabajo alienado, y las producciones, en mercancía. De cualquier forma, esto no agota las posibilidades del arte ni lo convierte simplemente en un reflejo de la alineación. Aun bajo las condiciones que le impone el capitalismo, el arte no se reduce a una pura mercancía y mantiene siempre su valor utópico e incluso la posibilidad de transgredir las formas ordinarias de la mercancía, idea que ha sido retomada por Adorno.




MÁXIMO GORKI

Máximo Gorki (1868-1936) es probablemente el más notable de los escritores que desarrollaron su actividad en Rusia tanto antes como después de la revolución de Octubre. Es conveniente señalar esto porque si bien se trata de un autor que desempeñó un papel crucial en el mundo literario de la Unión Soviética, por el que es bastante conocido, también es cierto, y sin duda más relevante, que su obra, extensa y variada, está ambientada casi en su totalidad en la Rusia pre-revolucionaria. En ella hallamos un retrato de las diversas clases sociales que coexistían en aquella época, pero destacan sobre todo las descripciones de los sectores más desfavorecidos de la sociedad, que el joven Gorki conoció por propia experiencia.

El autor se siente un poco identificado con la novela que ha escrito, debido a que La Madre se desarrolla sobre un fondo de acontecimientos históricos reales, como la manifestación obrera del Primero de Mayo celebrada en Sórmovo en 1902 y las actividades del partido revolucionario en dicha ciudad.

Gorki refleja en su obra muy bien el cambio radical que sufre la madre desde que vivía en la casita del arrabal hasta que se proclama llena de majestad y grandeza al final de la obra. Es un obra que muestra muy bien las situaciones por las que pasan sus protagonistas sus reacciones y formas de ser de cada uno, refleja muy bien la realidad.

Gorki era un revolucionario comunista luchaba por la abolición de la propiedad privada y establecer la comunidad de bienes. Se puede decir que Gorki luchaba por lo que luchaba Pelagia en la obra, el quería crear una obra que demostrara la disputa entre el gobierno y la sociedad obrera para conseguir una igualdad total.

Gorki tuvo que trabajar desde pequeño, y contemplo el engaño que sufrían los obreros por parte del gobierno, trabajaban en malas condiciones y un gran porcentaje de su salario que era mínimo tenía que ser donado al estado a través de impuestos, por eso empezó en el a despertarse ese instinto de protestante, revolucionario y guerrero para reivindicar lo que es suyo y una igualdad de bienes.

En su propio sobrenombre refleja la situación del obrero ruso, que el se puso para escribir, protestando y exponiendo su desacuerdo con la forma de vida.

Tras la muerte de su padre, cuando contaba cuatro años de edad, Gorki se trasladó a vivir con la familia de su abuelo, en un ambiente pequeño-burgués venido a menos y en ocasiones rayano en la pobreza. Ese mundo de su niñez, que lo marcó decididamente, se recrea magistralmente en Mi infancia (1913-1914), primera parte de su trilogía autobiográfica.

Gorki esta considerado un modelo de escritor autodidacto. A los once años se marchó de la casa de su abuelo y emprendió una vida llena de aprendizajes incompletos, largas navegaciones por el río Volga y numerosos viajes al sur de Rusia y a Ucrania, que serán el tema del también autobiográfico Mis universidades(1923). El éxito literario le llegó tras la publicación del relato breve Makar Chudraen 1892, donde combina una descripción brillante de la naturaleza con un rico flujo narrativo interno para abordar el tema de la dignidad humana y la libertad en forma folclorista y ultra romántica.

Lo mismo puede decirse de La vieja Izergil (1895), que narra la historia de Danko, quien hace pedazos su corazón para iluminar el camino de la salvación a su tribu. De estos años son también una larga serie de relatos profundamente antiburgueses, que relatan las desesperadas, y en la mayoría de los casos inútiles, protestas de los desheredados contra el ethos capitalista que comienza a adueñarse de la sociedad rusa en el último tercio del siglo XIX. Entre ellos cabe señalar Chelkash (1895), La canción del halcón (1895), Konovalov (1896) yVeintiséis hombres y una mujer (1899). En los albores del siglo XX, Gorki escribe varias novelas sobre el mundo del comercio, como Foma Gordeev (1900) yNosotros tres (1901), que si bien son vigorosas y de colorida expresión, padecen de cierta debilidad en su estructura.

Su primera obra de teatro, Los pequeños burgueses (1902), explora el tema de la rebelión contra la sociedad en un medio burgués e introduce por primera vez al héroe que milita activamente en favor de la causa proletaria. Su segunda obra, Los bajos fondos (1903), gozó de un éxito fulminante. En ella se manifiesta una retórica heredera de los sermones religiosos, que acompañará a buena parte de la obra posterior de Gorki y que irá adquiriendo un carácter abiertamente político.


En realidad, Gorki parece menos interesado en esos devaneos proletarios que en la descripción de la vida provinciana y la decisiva futilidad de sus protagonistas, con un espíritu que parece ser deudor de la obra de Antón Chéjov. Así, sus piezas teatrales Los veraneantes (1905) y Los hijos del sol (1905), como sus obras en prosa La ciudad Okurov (1910) y La vida de Matvei Kozhemiakin (1911), indican su deseo de alejarse de los temas que dictaba la realidad inmediata, de la misma manera que se vio obligado a apartarse físicamente de Rusia por orden de las autoridades zaristas para instalarse en la isla de Capri.

La obra más característica de los años de su primer destierro es la novela escrita en primera persona, La confesión (1908), que evidencia su interés en la construcción de un Dios diferente para el imaginario popular. En 1913 se le permite regresar a Rusia, donde se vio abrumado por los excesos de la revolución bolchevique y la guerra civil y sostuvo varias discusiones con Lenin, especialmente a causa de la política cultural comunista. Finalmente, esa disconformidad y su manifiesto apoyo a muchos intelectuales represaliados o forzados al exilio le hicieron tomar la decisión de abandonar nuevamente su tierra y volver a Capri, aunque formalmente alegó razones de salud.

En la isla, en la década de 1920, escribió su mejor novela, El negocio de los Artamonov (1925), y emprendió la monumental y épica La vida de Klim Samgin, que la muerte no le permitió concluir. Esas obras y algunas piezas para teatro escritas en esos años evidencian que le era imposible conciliar sus intereses artísticos con la idea estalinista de la literatura. Sin embargo, en 1928 regresó nuevamente a Rusia, convirtiéndose en vocero del régimen y abogado de la doctrina del realismo socialista, lo que tuvo un decisivo y nefasto efecto sobre su reputación intelectual. Murió en Moscú en circunstancias que todavía no han sido aclaradas.

Los libros es el medio principal de comunicación en esta época, por eso el estado la iglesia y otras instituciones censuraban todo aquello que pudiera ser perjudicioso para ellos, por eso en la novela solo pueden pedir la libertad del pueblo obrero mediante folletos que expresan de forma libre los pensamientos de estas personas, folletos que al igual de muchos libros estaban prohibidos y que por tenerlos podías ir a la cárcel.

Apareció un nuevo movimiento radical, llamado populismo cuyas características y fines se parecen mucho a los buscados por Pelagia, Pavel y sus amigos en la novela.




GORKI Y EL REALISMO SOCIALISTA


La esencia del Realismo Socialista reside en las premisas de los escritos de Marx, Engels y Lenin. El arte debía ser accesible a las masas y tener un propósito social desde una óptica optimista e idealizada que proporcionara la imagen de un futuro glorioso de la URSS bajo la era comunista. Todo arte formalista y progresista fue censurado como capitalista y burgués, desprovisto de importancia para el proletariado. Su propósito era elevar al trabajador común presentando su vida y trabajo como admirable. Es decir, su objetivo era educar a la gente en las metas y el significado del comunismo.

El realismo socialista en su versión más ortodoxa no fue importante en países con otros regímenes políticos, pero ciertas corrientes artísticas tienen analogías con aquél, como el muralismo mexicano de Siqueiros, Rivera y Orozco, caracterizado por un claro compromiso social, una expresa vinculación ideológica con el socialismo y cierto despojamiento de elementos puramente ornamentales o formales en aras de la claridad y eficacia del mensaje social. La misma situación se observa en la Escuela Nacionalista de Música en México donde sobresalen obras de Carlos Chávez, José Pablo Moncayo, Blas Galindo y Salvador Contreras y otros compositores que escribieron obras para apoyar tal tendencia estética utilizando elementos supuestamente folclóricos. El realismo socialista musical en México sigue vigente con obras como el Danzón no. 2 de Arturo Márquez

Su objetivo es exaltar al trabajador común, sea industrial o agrícola, al presentar su vida, trabajo y recreación como algo admirable. En otras palabras, su objetivo es educar al pueblo en las miras y significado del socialismo. La meta final es crear lo que Lenin llamó un tipo de ser humano completamente nuevo, el Nuevo Hombre Soviético. Stalin describió a los ejecutores del realismo socialista como ingenieros de almas.

En su última etapa en suelo ruso, Gorki se convierte en propagandista del estalinismo y en 1934 es el primer director de la Unión de Escritores Soviéticos, desde la que aboga por los principios del realismo socialista. Su producción literaria en esta época abarca algunas novelas sobre la Rusia pre-soviética, como Los Artamónov (1925), que describe la vida de tres generaciones de una familia propietaria de una fábrica en la Rusia rural, geniales libros de recuerdos sobre otros escritores, como Tolstói, Chéjov o Andréiev, y también fragmentos que ensalzan algunos de los aspectos más brutales del estalinismo, como la construcción del canal entre el mar Blanco y el Báltico, en un libro del que fue editor en 1933. No obstante, su distanciamiento del régimen en 1936, último año de su vida, cuando fue puesto bajo arresto domiciliario, ha motivado especulaciones sobre un hipotético asesinato que nunca han podido ser probadas. En 1932 Gorki vio como Nizhni Nóvgorod, la ciudad que le había visto nacer, pasaba a llamarse con su nombre. La denominación se mantuvo hasta 1990.


La imagen que hoy tenemos de Máximo Gorki como hombre de su época es sobre todo la de alguien atrapado entre la rebeldía ante una triste realidad que conoció y sufrió en su propia piel y unas relaciones complicadas con el poder dictatorial al que la revolución en la que había puesto sus esperanzas estaba dando lugar. Este carácter de puente entre dos mundos es tal vez lo que mejor sintetiza su vida. Por lo que respecta a su obra, ésta permanece entre nosotros sobre todo por el retrato que su enorme talento de narrador le permitió dibujar de los años que precedieron a la revolución de Octubre, un retrato que refleja todo el dolor y también la esperanza de aquel tiempo. El impulso descarnado e indagador de su prosa, que evidencia siempre un compromiso con la transformación de la realidad, sigue mostrándosenos hoy como una contribución original y brillante a la gran literatura que el mundo necesita.

SU OBRA CLAVE: LA MADRE

El título más importante de ese giro proletario es La madre (1907), escrita durante un viaje que realizó a Estados Unidos para recolectar fondos para la causa bolchevique. La novela narra la historia de una madre que adopta la causa del socialismo como una suerte de religión, después de que su hijo, un activista político, es arrestado. Elogiada con entusiasmo por Lenin, adquirió una injustificada fama durante el período soviético, como ejemplo del triunfo inevitable de las ideas comunistas.

La novela arranca con la muerte del obrero Mijaíl Vlásov, un hombre que martirizó física y anímicamente a su mujer Pelagia (cuyo patrónimo es Nílovna) durante los años que duró su matrimonio. Fruto del mismo es Pável cuyo carácter se va tornando cada vez más reservado. Pelagia no obtendrá explicación de este cambio de comportamiento hasta que un día Pável decide celebrar una reunión con algunos de sus compañeros en su propio hogar. En esa reunión, la madre tomará conocimiento de las inclinaciones políticas de su hijo, líder socialista en la fábrica en la que trabaja, y conocerá a las personas que componen su círculo más íntimo.

En el transcurso de la historia, el lector puede apreciar el cambio de actitud de la madre hacia la actividad política. En un primer momento, su reacción es de rechazo, un rechazo que tiene su origen en el miedo que ha venido arrastrando a lo largo de su vida. Sin embargo, poco a poco se va involucrando en las reuniones de su hijo con sus compañeros de partido, a los cuales acaba tratando y considerando como si fueran sus propios hijos (quien sigue la historia acaba comprendiendo que Pelagia no es sólo la madre de Pável, sino también de todos sus compañeros, de toda la causa que defienden): su relación con personajes como Andrés, Natasha o Rybin es cada vez más estrecha.

Como consecuencia de sus actividades políticas, Pável es detenido por la policía zarista. A partir de ese momento, Pelagia deja de comportarse como una mera espectadora,y comienza a colaborar activamente en las actividades del partido: llevando pasquines a la fábrica de su hijo, transportando periódicos ilegales a las zonas rurales o transmitiendo a campesinos y trabajadores la ideología socialista aprendida de su hijo, a la que ella da un tinte religioso: desde su punto de vista, religión y socialismo defienden el reinado de las clases humildes.

Finalmente, Pável y sus colaboradores son declarados culpables y enviados a Siberia en un juicio amañado. Al poco tiempo, y cuando la madre se dispone a transportar de nuevo documentación política ilegal, comprende que ha sido seguida por un espía zarista, siendo detenida y duramente golpeada (al defender frente a aquellos que la rodean sus recién adquiridas posiciones políticas en el momento de su detención). Gorki cierra en falso la novela al no aclarar al lector el destino final de la madre.

LA LITERATURA COMO VEHÍCULO DE ESCAPE DE LA REALIDAD Y CRÍTICA 

El arte es una de las formas de la conciencia social. Su particularidad característica consiste en reflejar, reproducir la realidad mediante imágenes sensoriales. El arte, como toda ideología, es determinado en última instancia por las condiciones materiales de la vida social. En la sociedad de clases, el arte sirve de expresión a los intereses de las diversas clases y es un arma ideológica en la lucha de clases. El desarrollo del arte en la sociedad de clases antagónicas se efectúa de manera extraordinariamente contradictoria y desigual. Por ejemplo, la sociedad burguesa, a pesar de su nivel superior de desarrollo en la producción con respecto a la sociedad antigua, sin embargo, favorece mucho menos que ésta el desarrollo del arte. “La producción capitalista, escribía Marx, es enemiga de algunas ramas de la producción espiritual, tales como el arte y la poesía”. Por eso, bajo el capitalismo, el arte puede desarrollarse en una u otra forma, sólo entrando continuamente en contradicción con las clases dominantes. La mayoría de los grandes artistas que pertenecen a las clases explotadoras y que aspiran a dar una imagen auténtica, realista, de la realidad, en sus creaciones, entran en contradicción con las ideas y los intereses de sus clases (Pushkin, Gogol, Tolstoi y otros). Una parte de ellos se pasa a las posiciones de las clases avanzadas y oprimidas. Con la aparición del proletariado revolucionario en el escenario histórico, con la agudización de la lucha de clases, el arte burgués se hace cada vez más falso e hipócrita. Bajo el imperialismo, el arte burgués experimenta una degeneración definitiva. En la lucha contra la ideología burguesa reaccionaria, el arte proletario se desarrolla en el seno mismo del viejo régimen (Gorki). El arte alcanza su florecimiento bajo la dictadura del proletariado, en la época del socialismo. El arte del proletariado es decididamente de clase y de partido, y se forma en la lucha por la sociedad comunista. Al mismo tiempo, es un arte auténticamente popular, puesto que es creado por el pueblo, sirve a su causa y se nutre de sus pensamientos y de sus sentimientos. El arte socialista, por ser una nueva fase en la evolución histórica del arte, no puede desarrollarse más que asimilando y utilizando críticamente todo lo valioso que la cultura humana ha creado a lo largo de su evolución de muchos siglos. El método fundamental del arte soviético es el realismo socialista, método que permite reflejar profunda y verazmente la vida social, formar una conciencia de la vida desde el punto de vista de los objetivos socialistas del proletariado y emplear el arte como un poderoso instrumento de educación comunista de los trabajadores.

Arte en el Diccionario soviético de filosofía

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