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lunes, 15 de septiembre de 2014

LA DECAPITACIÓN DE JAMES FOLEY

El periodismo tiene como principio fundamental decir la verdad, informar con la mayor claridad posible a la ciudadanía, pero existen unas determinadas líneas que separan la información del sensacionalismo. Un caso reciente es el vídeo de la decapitación de James Foley. Mientras que varios periódicos no han mostrado las imágenes de la decapitación del periodista, otros si lo han hecho. El debate está abierto.
Países donde la libertad de prensa es un hecho se debaten entre publicar la verdad con su crudeza o no mostrar un vídeo que pueda herir la sensibilidad de la audiencia y crear rechazo. Un claro ejemplo es China, quien sí ha publicado el vídeo http://www.elmundo.es/internacional/2014/08/22/53f7677ce2704e231e8b458c.html
En España salvo algunas excepciones (como el caso de Telemadrid, quien sí ha publicado el vídeo http://www.elplural.com/2014/08/24/la-ultima-de-telemadrid-emiten-la-decapitacion-de-foley-y-la-mantienen-en-su-pagina-web/ ) la FAPE y los diversos grupos de comunicación evitaron mostrar el vídeo de la ejecución puesto que el contenido es ofensivo para la audiencia.
Brian Stelter, periodista de la CNN se pronuncia en contra de la difusión del vídeo y ha vuelto a reabrir el viejo debate ético del periodismo.  Este es un extracto del artículo que publicó al respecto
“Medios de comunicación han lidiado con este tipo de cuestiones por décadas. AHORA con la prevalencia de las redes sociales, los operadores de internet y los usuarios online se enfrentan con esa misma inquietud.
El jueves, cuando ISIS publicó el video del asesinato del periodista estadounidense James Foley, la mayoría de medios occidentales cortaron la parte más violenta del video pero mostraron fotos de los minutos previos a la decapitación.
Algunos comentarios pedían a los medios ejercer más restricción y no publicar ninguna imagen relacionada.
La misma dinámica se vivió también en Twitter y Facebook. Así como algunos usuarios compartieron fotos y enlaces al video, otros exhortaron a compartir las fotos de la vida de Foley y los enlaces de su TRABAJO de reportero. Es casi como si los usuarios estuvieran desarrollando de forma colectiva sus propios estándares.
Kelly Foley, prima del periodista asesinado, escribió en Twitter en la noche del martes: “No vean el video. No lo compartan. Así no es como la vida debería ser”

En conclusión, el periodismo tiene la obligación moral de informar con veracidad sobre los hechos que ocurren en el mundo. Sin embargo, los propios periodistas deben evitar caer en el sensacionalismo y el morbo en su afán de mostrar la realidad tal como es. Todos sabemos cómo acaba una ejecución y un asesinato: no hace falta que nos muestren el proceso.

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